Horas después se despidieron en la esquina donde los tranvías cambian de cara. No juraron eternidades, solo acordaron verse con frecuencia y reparar, poco a poco, las cosas que valían la pena. Se separaron y cada uno volvió a su vida con una calma nueva, sabiendo que la madrugada les había regalado algo que ni la prisa puede comprar: la posibilidad de empezar otra vez, sin aterrizajes forzados, sin evitar la verdad.
Si quieres recordar la importancia del amor en tu vida, puedes crear una instalación que te permita reflexionar sobre este sentimiento. Aquí te dejo algunas ideas:
¡Claro! Aquí te presento una historia de amor que aterriza antes del amanecer, traducida al español: