El número desconocido envió una foto de la mochila de Sofía tirada en el suelo del instituto, manchada de pintura roja. Sofía pensó que era una broma de sus amigos, pero al día siguiente, exactamente a la hora del mensaje, un bote de pintura cayó desde el taller de arte, destruyendo su proyecto final. El último mensaje del grupo decía: "La próxima vez, no camines por el pasillo C" . Sofía intentó responder, pero el grupo había desaparecido de su teléfono como si nunca hubiera existido. 3. El eco en el sótano
Lola subió al desván y descubrió un retrato cubierto por una sábana. Al quitarla vio su propia cara pintada, pero con un pequeño detalle: una cicatriz en la ceja que ella no tenía. Al tocar el marco, sintió un frío que le susurró: "Casi llegas." historias de misterio cortas para adolescentes
Sofía apagó el ordenador de golpe. Cuando volvió a encenderlo, el chico pixelado ya no estaba. En su lugar, había una nueva foto: la suya propia, pero distorsionada, como si alguien estuviera intentando borrarla a ella de la existencia. La leyenda del anuario ahora decía: “Promoción 2024 - 27 alumnos”. Pero en el club de robótica éramos 28. Sofía nunca volvió a abrir Photoshop. El número desconocido envió una foto de la